Antonio Pedrajas y yo nacimos juntos en Alcalá la Real. Yo era viejo hace muchos años cuando él volvía de su peregrinar por tierras españolas e inglesas.
Dicen que Dios se lleva primero a los mejores. Así es en el caso de Antonio. (En este aspecto estoy tranquilo. Seguro que soy de los últimos).
Fue estudiante, camarero, vendedor, cocinero, traductor. Hasta que consiguió ser maestro con vocación y para lo que estudió en Las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia de Úbeda.
Ya sé que era hijo de rojos, (como todos), sin saber entonces de colores, solo pensábamos en comer todos los días y que la ropa de nuestros hermanos estuviera limpia aunque nos quedara larga. Los fines de semana su padre, albañil, hacía con sus manos la casa familiar. Época dura, sin yogures, sin raperos ni distorsiones lingüísticas modernas. Era un vivir difícil pero auténtico.
Se nos fue la niñez entre juegos, enciclopedias, catecismo, misas y sabatinas del Padre Sebastián Talavera. Luego supimos que Cristo se bajaba de la cruz para darnos la madera con la que calentar los gélidos inviernos alcalaínos.
En la SAFA de Úbeda,-internos- , nos prepararon para la vida si no con golpes, sí a golpes de madrugones, clases de memoria, exámenes a vida o muerte, meriendas de carne membrillo, deportes, jaculatorias y padres espirituales como refugio de inquietudes y despertar sexual. Formó y marcó nuestra juventud.
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Archivo de Antonio Pedrajas[/caption]
En la Asociación de Antiguos Alumnos dejó constancia de presencia, escritos y colaboración. (Véase en AUTORES)
Los amigos del Cerrico Vilches echaremos de menos los buenos ratos de recuerdos y cervezas, de paella y fideuá que Antonio nos regalaba, generoso, como buen valenciano adoptivo.
“Cualquier tiempo pasado fue anterior” - me decías. “Y un día me moriré como cualquiera, que nadie saldrá vivo de esta vida. Pero al Cielo no, que hay mucha gentuza”. ¡ Hombre, habrá de tó!, digo yo. Debe ser un espacio grande donde no hay distinción entre rojos y azules, bajitos y grandes, guapos y feos. Estarán el Papa Francisco, Mujica, Antonio Lara, etc. Tan dispares ellos, tan iguales.
Inquieto y visionario anduvo en política intentando mejorar las condiciones sociales de la gente. No hay nada como ser pobre y tener ideas. ¡Con dos quijotes! Qué rica el agua cuando se tiene sed.
Se ha ido no porque se le acabaran los sueños ni las ganas. Hoy cantamos lo que perdemos.
Un abrazo muy grande para Marta y familia. Queda su ausencia, pero también su recuerdo imborrable. Nos ponemos de luto el alma, sin llantos, y sí con la alegría de haber disfrutado de una persona tan entrañable como Antonio Pedrajas.
Descanse en paz.
Enrique Hinojosa Serrano.
Mayo de 2025.
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