ASAMBLEA GENERAL DE ANTIGUOS ALUMNOS DE TODOS LOS CENTROS DE LAS ESCUELAS PROFESIONALES DE LA SAGRADA FAMILIA. ÚBEDA, 11/05/2013.


Bernardo López Aparicio


Queridos antiguos alumnos de todos los centros, de todos los niveles y de todos los tiempos de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia.

Querida familia. Queridos compañeros. Queridos todos.

Gracias por invitarme a participar en esta vuestra magna primera asamblea.

No sé, si sabré expresar la emoción y la alegría que siento, ni las ideas que quisiera deciros en este maravilloso encuentro.

Desearía que mis palabras recogieran también los sentimientos y pensamientos de todos mis compañeros docentes y no docentes y que cualquiera de ellos, lo haría mejor que yo.

La providencia divina me dio a conocer esta gran obra de educación de amor, como dice José López Lizcano, antiguo alumno número uno de la SAFA. Fundación adelantada y destacada social y pedagógicamente.

Tuve la dicha, allá por el 51, de ser admitido por el Padre Villoslada- el fundador -  para trabajar aquí en Úbeda.

Todos, personal docente y también no docente fuimos llamados a sembrar y sembramos (con aciertos unas veces, con errores y faltas otras, de lo que yo os pido comprensión y perdón).

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Sembramos valores cristianos y humanos, ideales, actitudes, conocimientos, amor al trabajo bien hecho, espíritu de superación, de respeto, de compañerismo, etc, etc..

Y sembramos en la tierra más fértil. En vosotros, niños, adolescentes y jóvenes de Andalucía y de otros lugares, como aquellos primeros de Madrid.

Vosotros, antiguos alumnos, que necesitabais y teníais derecho a ser acogidos e impulsados en vuestro desarrollo físico, intelectual, práctico y espiritual.

Para ello, desarrollamos y potenciamos las aptitudes de cada uno de vosotros, impartimos primero una educación básica y después la especialidad profesional o de magisterio, que os permitiera poder abriros a caminos diferentes en la vida, llevando a la sociedad, como signo indeleble la bondad, como bien dice uno de vosotros.

¿Y qué pasó con aquella siembra?. He aquí la gran cosecha, los maravillosos frutos: vuestras vidas. Que he oído de vuestras palabras o leído y releído de vuestras reseñas, con admiración y emoción, como de mis hermanos pequeños, con inmensa alegría al contemplarlas.

Volasteis alto, más alto que yo, lo que me llena de gozo. Construisteis nidos hogar por toda España y algunos en el extranjero.

Aprovechasteis las oportunidades. Os realizasteis como personas en el trabajo, en la educación, en miles de actividades y profesiones, y siempre con gran espíritu de superación os perfeccionasteis y conseguisteis niveles educativos mayores y en el trabajo todos puestos de responsabilidad, no por enchufe, sino por lo bien hecho, por la calidad. Algunos creando su propia empresa desde la nada y con prestigio y éxito. Otros, autónomos de comercio, etc., etc..

Y como docentes, muchos como compañeros míos, mis amigos en la SAFA. Otros, en diversos centros pero siempre destacando por la calidad y acercamiento a sus alumnos.

Pero no sólo os veo en el trabajo bien hecho y en situación estable económica, también os admiro en lo cultural, en el cultivo de las humanidades, en lo social y en lo religioso.

A mi lado, en la VANGUARDIA OBRERA y en la cooperativa.

Disfruto leyendo los muchos libros de diversos temas publicados por algunos de vosotros y las bellísimas poesías de otros.

Alguno antiguo alumno de los primeros, dirigiendo un coro a su edad.

Os veo en campos de solidaridad, participando en asociaciones de diversa índole, en actividades de ocio, especialistas en arte marinero y en sociedades de los amantes de las setas, del golf, de deporte, etc.

En lo religioso, colaborando en parroquias y hermandades, especialmente en Cáritas. En grupos musicales, etc., etc..

Quiero agradecer al antiguo alumno Pepe Aranda, su página en internet donde me pone al día de todo lo vuestro: publicaciones, artículos, fotos, videos, etc.. y también a Pedro Mora por la Revista Amalgama.

He tenido la suerte de conocer y convivir con antiguos alumnos docentes y alumnos del principio de la SAFA, siendo mis amigos y también quiero recordar a todos aquellos que nos dejaron, religiosos y seglares.

La evidencia de qué clase de personas sois los antiguos alumnos, es vuestra capacidad para expresar gratitud y cariño a la SAFA.

Nosotros hicimos lo que debíamos.

Aquél que está agradecido por lo poco, disfruta mucho, como lo veo en vosotros.

En todos vuestros encuentros he visto: abrazos de cariño, añoranzas después de años mil, recuerdos de alegría y felicidad.

Pero no quiero terminar sin una dura consideración a la dirección general de la SAFA. Creo que la mayor riqueza que tienen nuestras escuelas profesionales de la Sagrada Familia, son sus antiguos alumnos – vosotros – vuestro cariño. Y no han sabido o no han querido tener un servicio permanente de relación con todos sus antiguos alumnos, facilitando la creación y mantenimiento de la Asociación de Antiguos Alumnos de cada uno de los 28 centros de Andalucía y la Confederación de todos, promoviendo contactos y comunicación vital y de ayuda mutua y de ejemplo para los nuevos alumnos.

Bien dice de este asunto el artículo del centro de Linares. Yo lo pedí y reclamé muchas veces a los rectores, pero de nada sirvió.

Por eso, mis piropos y agradecimiento a vosotros los antiguos alumnos, como promotores y colaboradores en las reuniones celebradas, que por cierto, de las que he disfrutado cuando me he enterado y he podido.

Y especialmente, el día de hoy

– PRIMERA REUNIÓN DE TODOS LOS ANTIGUOS ALUMNOS –

de todos los centros, de todos los niveles y de todos los tiempos.

Estas reuniones han costado miles de esfuerzos, voluntad, entusiasmo, dedicación, tiempo, costo, etc., superando enormes dificultades para localizaros y reencontraros después de tantos años y sin una buena base de datos y localizaciones.

Tenéis mi respeto, admiración y todo mi cariño.


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